Un intestino sano para controlar enfermedades como fibromialgia y migraña.

 La importancia de un intestino sano

Siempre he creído que enfermedades como la fibromialgia, migraña, colon irritable, sobre peso y enfermedades reumáticas deben tratarse de forma integral.

Existen muchas “dietas milagro” que aseguran un cambio radical con solo seguir sus consejos, pero los resultados no siempre son los que uno espera.

Algunas de ellas como Dukan, Atkins, Montignac, De la zona, o la novedad que nos propone el nutricionista frances Cohen.

Muchas de estas dietas una persona afectada de fibromialgia, migraña, colon irritable y cándidas no las pueden tolerar pues afectan directamente al mal funcionamiento del intestino.

 La dieta que yo propongo a mis pacientes en realidad no es una dieta, es “un cambio de alimentación, pero sin alterar sus hábitos alimentarios”.

Mi propuesta se puede seguir de forma sencilla, sin necesidad de fármacos y usando exclusivamente los alimentos y algunos suplementos específicos.

La filosofía de esta terapia no es combatir la enfermedad, sino potenciar la salud del organismo.

Cuando una persona alcanza un estado de salud bueno, nota su intestino relajado sin dolor ni flatulencias, sin las terribles diarreas o el desagradable estreñimiento, ahí empieza el cambio de pensamiento a positivo y esto repercute en un estado de bien estar que nos anima a seguir con la terapia. Esto hace que la persona opte voluntariamente por una alimentación y unos hábitos de vida sanos y saludables.

El aspecto psicológico es muy importante, tanto como la nutrición. Cuando un paciente llega a mi consulta es necesario analizar su vida desde pequeño.

Es muy importante escuchar a la persona que me esta pidiendo ayuda desde el otro lado de la mesa.

El 90 por ciento de pacientes afectados por estas enfermedades, incluida la obesidad, sufren depresión y están siendo tratadas con fármacos muy agresivos. Estos fármacos contribuyen al empeoramiento de la enfermedad pues contienen tóxicos nocivos que afectan directamente al intestino, clave en la recuperación de la salud.

HIPERSENSIBILIDAD INTESTINAL

Algunas enfermedades auto inmunes, como la artritis reumatoide, el lupus, la tiroiditis, migraña  y  fibromialgia pueden ser consecuencia de una hiperpermiabilidad intestinal.

Las paredes del intestino son permeables para permitir el paso de los nutrientes a la sangre; a la vez, la mucosa intestinal es un freno para la entrada en el interior del organismo de alimentos que no han sido totalmente digeridos, de tóxicos y de micro organismos dañinos.

La barrera intestinal no es perfecta y es fácil que se “cuelen” algunos intrusos, lo que normalmente no supone un problema para la mayor parte de los individuos. Los verdaderos problemas comienzan cuando las paredes intestinales se inflaman y se hacen hiperpermeables. Es decir las personas que por razones genéticas tengan la pared intestinal más fina de lo normal o que por diversas causas, se les inflamen las paredes intestinales, con el proceso de asimilación además de los nutrientes atraviesan la pared intestinal sustancias de desechos y tóxicos alimenticios.

Estos llegan hasta el hígado y los riñones para su eliminación y al ser desbordados por los mismos, hacen entrar en acción al sistema inmunitario que los considera enemigos y les declara la guerra. Esto supone un desgaste vitamínico para el cuerpo y se producen sustancias tóxicas que pueden acumularse en diversas partes del cuerpo, produciendo lesiones a distintos niveles (óseos, musculares,neuromusculares).

Aparecen las terribles contracturas.

 

CONSECUENCIAS DE LA INFLAMACIÓN Y DE LA HIPERPERMIABILIDAD INTESTINAL

Cuando el intestino se inflama, no absorbe como es debido los nutrientes y pueden presentarse gases, hinchazón, dolores abdominales, indigestión, estreñimiento o diarrea.

Las proteínas transportadas pueden resultar lesionadas y entonces hacen su aparición las deficiencias de nutrientes, que también pueden causar cualquier otro síntoma, como ocurre con la deficiencias de magnesio que inducen a espasmos musculares o las de cobre que inducen a altos niveles de colesterol.

Las fugas de las toxinas a través de las paredes intestinales sobrecargan al hígado y pueden aparecer sensibilidades a productos químicos y a nuevos alimentos.

 Las bacterias y los hongos del intestino adquieren la capacidad de trasladarse a otros puntos del organismo produciendo lesiones.

En casos de fibromialgia y otras enfermedades autoinmunes la medicina actual prescribe analgésicos, relajantes musculares y antidepresivos.

Otras medicinas alternativas actúan con diferentes remedios como son la acupuntura, la fisioterapia o la psicología.

Pero todos estos remedios actúan una vez que se ha manifestado la problemática.

Nosotros vamos a intentar atajar el problema desde la base, por medio de una alimentación que limpie el organismo, refuerce los intestinos y aumente nuestras defensas. Sólo así podremos empezar a curarnos.

 

 

 

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